ANÁLISIS GENERAL SOBRE LA PSICOLOGÍA FORENSE
Se pudo apreciar que la Psicología Forense es una rama de la Psicología relativamente nueva, parte en la Argentina desde el año 1986. En realidad, creo que parte de las necesidades sociales que emergen a partir de una mayor especialización y de una mayor equidad en los procesos jurídicos y sociales ante las instituciones mismas que el poder designa para regular a la misma sociedad. Me llamó particularmente la atención, ya que esta rama se percibe como limitada en muchos aspectos, ya que es muy cierto cuando afirma Varela que no está totalmente preparada para enfrentar los problemas a las que se ve implicada. Todavía no se ha tenido el suficiente tiempo para poder perfeccionarla, pero se encuentra actualmente en dicho proceso.
Es muy cierto cuando afirma que el psicólogo no está ajeno a los procesos de cambio social, ya que se ve netamente implicado en los mismos y su participación se ha indispensable. En realidad cuando avanza el autor, nos plantea la necesidad de replantearnos los procesos y los conceptos en los que está involucrado el trasgresor de la ley, ya que actualmente términos como peligrosidad o castigos no se encuentran acabados y ni siquiera existe un interés por realizar una investigación exhaustiva en el área, dejando a su paso el empirismo reinante en la mayoría de instituciones en donde se puede aplicar la ciencia en su mínima participación.
EL ROL DEL PSICÓLOGO EN INSTITUCIONES CERRADAS
Varela y otros abordan el papel que ejerce el psicólogo desde la antipsiquiatría, movimiento fundamental para desarrollar posturas antiortodoxas. Pero bajo la lupa de los expertos, el autor y otros brindan el punto no permisible en el que todo psicólogo necesita reflexionar, el dejar de ejercer control social por medio de la tutela ante un problema de compleja solución. Todos los aspectos del ser humano necesitan ser evaluados para determinar los factores que empujaron a la persona a transgredir la ley.
Me llama la atención cómo se plantea que los delitos en menores de edad resulta algo fundamental para entender cómo se llega a la delincuencia juvenil siendo aceptado en las sociedades como natural. En realidad, la problemática supera a cualquier institución, dependiendo de qué tipo de sociedades se está hablando, pero la posición antisocial que juega dentro de la sociedad, así como lo decía Basaglia, se refiere ante la infracción de los valores aceptados como naturales. Se puede debatir que los valores son aceptados como naturales después de un proceso de evolución de las sociedades, a través de la construcción social de las normas dentro de una normativa. Lo que está fuera de la norma, de la media (desde un punto de vista estadístico) siempre ha creado un discurso y una práctica alrededor de ello para encausarlo dentro de la misma.
Volviendo a las instituciones cerradas, es muy cierto que el interno experimenta ser objeto de doble violencia, primero la externa ejercida por los órganos correspondientes que le privan de su libertad y luego la institucionalizada, que es la oculta y en la que sigue siendo un tabú el cómo administrarla.
Las instituciones en realidad no están acabadas, en términos teóricos, sino que necesitan procesos de reestructuración y de un replanteamiento en sus funciones, ya que acogen todo tipo de delitos, sin tener el cuidado de indagar si la conducta es producida por un actino-out o es premeditada.
Otro aspecto que los autores señalan y que es importante que el psicólogo tome en cuenta es el estigma que carga el individuo que se encontró por cualquier motivo privado de su libertad en una institución de este tipo. Es muy importante que se tome en cuenta que las conductas delictivas o antisociales son tomadas como la violación de las normas de una cultura determinada, lo que quiere decir que si el sujeto no se encuentra dentro de su contexto, obviamente que carecerá de la referencia del lugar donde se encuentra, infringiendo muy fácilmente las normas que se practican.
Es muy interesante la posición de Basaglia ante la comprensión de lo antisocial, ya que afirma que se instrumenta la negación y se construyen realidades alternas. Por tanto no se comprende lo que motiva a las conductas marginales y se le da mayor firmeza a que el sujeto entre dentro de las normas, dándole mayor importancia a la peligrosidad como construcción alterna a una realidad que supera. El control social, dentro de una realidad incomprendida, se instaura como el método por excelencia para obligar a la sociedad a encajar dentro de las normas que establecen los círculos de poder, el aislamiento es la manera más agresiva de controlar a un sujeto y someterlo a nuestras creencias y valores.
Resulta verídico como el diagnóstico ha sido colocado como herramienta de etiquetación y los tratamientos como fármacos se han constituido como un control social que deja de lado el tratamiento necesario para una readaptación que nunca llega.
Me llama la atención cómo lo antisocial es realmente un problema que solo ha sido negado, como dicen los autores, pero la transformación que le hemos dado a dicho objeto ha sido parcial, ya que en el camino se ha ido a ciegas. Es común que el interno deba acoplarse a lo que la institución desea de él, pero a la larga no existe una verdadera transformación del individuo, ya que reincide en la misma dinámica. Y es muy fácil acoplarse a lo que prescribe una institución cerrada y obtener la libertad en el menor tiempo posible por “buena conducta”. No existe un verdadero interés del poder en tener un verdadero impacto en la sociedad, a menos que se lo propongan.
En sí, Basaglia tiene razón al afirmar que se debe actuar en la contradicción, necesaria para poder evolucionar a un nivel superior de la sociedad, en donde se busque la complicidad recíproca y la recíproca responsabilidad.
CONCEPTO DE PSICOLOGÍA FORENSE
Se define como la parte de la Psicología que se desarrolla en el ámbito jurídico específico y en sus instituciones. Se caracteriza por poseer técnicas propias que la hacen en una ciencia auxiliar en el área.
La Psicología Forense se puede situar en el auge del positivismo, en donde la experimentación y la probanza nacen para darle a al ciencia un giro más concreto hacia una realidad que construye.
Resulta interesante cómo los primeros planteamientos del delincuente empiezan con Lombroso y comenta que el delincuente nace con determinadas características bio-psicolosociales, dando paso a un método de segregación. Estos métodos lo utilizaban como prevención del delito, desde la ropa que uno utilizaba hasta las características físicas que no fueran comunes. Hasta Ferri con sus factores climáticos quiso explicar la conducta del hombre. Fueron los primeros intentos por tratar de explicar una realidad que superaba su comprensión.
Los autores explican como llegó la Psicología en los ámbitos médicos y la psicología forense no existía como tal. Llegó la influencia de José Ingenieros a principios del siglo XX aportando conceptos positivistas sobre el criminal. Los cambios en realidad, siguen ocurriendo y el ejercicio de dicha área está limitada, ya que no existía legislación al respecto. En realidad es rol del psicólogo estaba limitado a la consulta que le hacía el juez en casos de lo civil. También estaba supeditado al cuerpo médico forense, sin posibilidad de firmar sus pericias.
Es muy cierto que en sus inicios el quehacer del psicólogo dentro de las instituciones era netamente clínico y en muchos aspectos la privación del recluso y el proceso judicial impedían la acción terapéutica necesaria para ello.
Por ello nace la especialidad en donde le permitirá al psicólogo hablar en un idioma común con otros profesionales en el área, con su discurso y técnicas propias. Esta necesidad de crear un discurso y técnicas debe de ser en el ámbito de este tipo de instituciones y no cometer el error de asemejarlo con una institución hospitalaria y con un método clínico.
Los ámbitos en donde trabaja el psicólogo forense son varios, tales como las cárceles. Replantear al individuo con una patología en sí contra los factores incidentales que lo empujaron al delito, nos permite actuar más atinadamente en lo que el juez puede determinar como sujeto enfermo. El planteamiento del castigo sin delito es un fenómeno frecuente en donde se convierte en doble castigo, privado de su libertad y con cierta enfermedad. Lo paradójico es que no se le libraría hasta no encontrar las motivaciones de su conducta delictiva, en donde resulta irónico pensar que si no encuentran tal factor no me liberan, a pesar de que nunca cometí nada.
Otro ámbito es en lo policial, ya que idealmente debería de ser una institución preventiva del delito, lo cual no lo es. El actuar del psicólogo es en la intervención sobre la prevención de conductas más graves en su cuadro patológico. Casos interesantes resultan los drogadictos, en donde hace poco se le consideraba como delincuente por el hecho de ingerir droga.
Los autores opinan que no se confunde este campo con la Criminología, ya que consideran que es un ámbito que no se constituye como ciencia. En realidad las ciencias forenses necesitan unas de otras para poder perfeccionarse.
EJERCICIO PROFESIONAL DEL PSICÓLOGO
Resulta interesante cómo la psicología llega a Argentina y se encuentra reservada para los médicos que no poseían ninguna formación en el área. Además surge también el ámbito de la psiquiatría y entra en conflicto con la Psicología cuando se ven inmersos en el mismo campo. Es deprimente observar como al inicio el ejercicio profesional de la Psicología se limitaba a ser auxiliares de la medicina.
El Psicólogo desarrollaba la profesión en la práctica hospitalaria y privada bajo las órdenes y estricto control médico. Varias modificaciones se han ido implantando a lo largo de los años, pero en algunos aspectos se sigue manteniendo.
El campo de especialidad del psicólogo forense no aparece hasta fecha muy reciente. El posgrado en criminología en la UBA era accesible para abogados, médicos e incluso odontólogos, pero para los psicólogos era vedado. En el ámbito judicial, estaba limitada la participación del psicólogo a la voluntad de algunos jueces para pedirnos consejo. Muy diferente resulta con el cuerpo médico forense, en donde exige ley al respecto. No resulta extraño que ginecólogos terminen determinando el estado psíquico de un sujeto o su peligrosidad sin formación al respecto.
Afortunadamente la situación cambió cuando se publicó en Argentina la ley del ejercicio profesional de la Psicología, en donde legisla el quehacer del psicólogo y le permite realizar un sinnúmero de ejercicios ante la sociedad. Se podrá ejercer la profesión quienes posean del título de psicólogo habilitante reconocido. Prohíbe prestar firmas o nombres a terceros, realizar diagnósticos, aconsejar sobre la internación en establecimientos públicos o privados a aquellas personas que atiendan y que por su trastorno signifiquen peligro para sí o para terceros. Un logro importante es el reconocimiento legal de la preparación y facultad del psicólogo para la práctica de la psicoterapia, lo cual se hacía en hospitales.
Lamentablemente existe mucha competencia y la creencia de que el otro nos quita nuestro trabajo es parte del diario pensar en muchas culturas. Es muy cierto que existe mayor incidencia de psicólogos a ejercer clínica que a otras áreas, por tanto se requiere mayor número que se inserte en otras. En el área laboral, muchas veces es abordado el campo por administradores, en el área educacional por educadores. Es necesario por ello que se inserte en el área laboral, institucional, en la docencia. La oferta excede la demanda en el área clínica, pero en otras se necesita mucho profesional que incursione para evitar que otros nos ganen el campo. Resulta muy cierto también que el psicólogo laboral es mejor renumerado que otros y que las universidades nos capacitan de manera excesiva en el área clínica, dejando otras áreas con un gran vacío de formación.
Por ello es necesario abrir campos, especialidades y permitir una mayor cobertura en otras áreas necesarias para resolver las necesidades en campos que lo requieren, mejorando nuestra calidad de vida.
Psi. Humberto Aguilera
BIBLIOGRAFÍA
Varela, Osvaldo H. y otros. Psicología Forense. Consideraciones sobre temáticas centrales. Abeledo-Perrot. Argentina, 1987
Se pudo apreciar que la Psicología Forense es una rama de la Psicología relativamente nueva, parte en la Argentina desde el año 1986. En realidad, creo que parte de las necesidades sociales que emergen a partir de una mayor especialización y de una mayor equidad en los procesos jurídicos y sociales ante las instituciones mismas que el poder designa para regular a la misma sociedad. Me llamó particularmente la atención, ya que esta rama se percibe como limitada en muchos aspectos, ya que es muy cierto cuando afirma Varela que no está totalmente preparada para enfrentar los problemas a las que se ve implicada. Todavía no se ha tenido el suficiente tiempo para poder perfeccionarla, pero se encuentra actualmente en dicho proceso.
Es muy cierto cuando afirma que el psicólogo no está ajeno a los procesos de cambio social, ya que se ve netamente implicado en los mismos y su participación se ha indispensable. En realidad cuando avanza el autor, nos plantea la necesidad de replantearnos los procesos y los conceptos en los que está involucrado el trasgresor de la ley, ya que actualmente términos como peligrosidad o castigos no se encuentran acabados y ni siquiera existe un interés por realizar una investigación exhaustiva en el área, dejando a su paso el empirismo reinante en la mayoría de instituciones en donde se puede aplicar la ciencia en su mínima participación.
EL ROL DEL PSICÓLOGO EN INSTITUCIONES CERRADAS
Varela y otros abordan el papel que ejerce el psicólogo desde la antipsiquiatría, movimiento fundamental para desarrollar posturas antiortodoxas. Pero bajo la lupa de los expertos, el autor y otros brindan el punto no permisible en el que todo psicólogo necesita reflexionar, el dejar de ejercer control social por medio de la tutela ante un problema de compleja solución. Todos los aspectos del ser humano necesitan ser evaluados para determinar los factores que empujaron a la persona a transgredir la ley.
Me llama la atención cómo se plantea que los delitos en menores de edad resulta algo fundamental para entender cómo se llega a la delincuencia juvenil siendo aceptado en las sociedades como natural. En realidad, la problemática supera a cualquier institución, dependiendo de qué tipo de sociedades se está hablando, pero la posición antisocial que juega dentro de la sociedad, así como lo decía Basaglia, se refiere ante la infracción de los valores aceptados como naturales. Se puede debatir que los valores son aceptados como naturales después de un proceso de evolución de las sociedades, a través de la construcción social de las normas dentro de una normativa. Lo que está fuera de la norma, de la media (desde un punto de vista estadístico) siempre ha creado un discurso y una práctica alrededor de ello para encausarlo dentro de la misma.
Volviendo a las instituciones cerradas, es muy cierto que el interno experimenta ser objeto de doble violencia, primero la externa ejercida por los órganos correspondientes que le privan de su libertad y luego la institucionalizada, que es la oculta y en la que sigue siendo un tabú el cómo administrarla.
Las instituciones en realidad no están acabadas, en términos teóricos, sino que necesitan procesos de reestructuración y de un replanteamiento en sus funciones, ya que acogen todo tipo de delitos, sin tener el cuidado de indagar si la conducta es producida por un actino-out o es premeditada.
Otro aspecto que los autores señalan y que es importante que el psicólogo tome en cuenta es el estigma que carga el individuo que se encontró por cualquier motivo privado de su libertad en una institución de este tipo. Es muy importante que se tome en cuenta que las conductas delictivas o antisociales son tomadas como la violación de las normas de una cultura determinada, lo que quiere decir que si el sujeto no se encuentra dentro de su contexto, obviamente que carecerá de la referencia del lugar donde se encuentra, infringiendo muy fácilmente las normas que se practican.
Es muy interesante la posición de Basaglia ante la comprensión de lo antisocial, ya que afirma que se instrumenta la negación y se construyen realidades alternas. Por tanto no se comprende lo que motiva a las conductas marginales y se le da mayor firmeza a que el sujeto entre dentro de las normas, dándole mayor importancia a la peligrosidad como construcción alterna a una realidad que supera. El control social, dentro de una realidad incomprendida, se instaura como el método por excelencia para obligar a la sociedad a encajar dentro de las normas que establecen los círculos de poder, el aislamiento es la manera más agresiva de controlar a un sujeto y someterlo a nuestras creencias y valores.
Resulta verídico como el diagnóstico ha sido colocado como herramienta de etiquetación y los tratamientos como fármacos se han constituido como un control social que deja de lado el tratamiento necesario para una readaptación que nunca llega.
Me llama la atención cómo lo antisocial es realmente un problema que solo ha sido negado, como dicen los autores, pero la transformación que le hemos dado a dicho objeto ha sido parcial, ya que en el camino se ha ido a ciegas. Es común que el interno deba acoplarse a lo que la institución desea de él, pero a la larga no existe una verdadera transformación del individuo, ya que reincide en la misma dinámica. Y es muy fácil acoplarse a lo que prescribe una institución cerrada y obtener la libertad en el menor tiempo posible por “buena conducta”. No existe un verdadero interés del poder en tener un verdadero impacto en la sociedad, a menos que se lo propongan.
En sí, Basaglia tiene razón al afirmar que se debe actuar en la contradicción, necesaria para poder evolucionar a un nivel superior de la sociedad, en donde se busque la complicidad recíproca y la recíproca responsabilidad.
CONCEPTO DE PSICOLOGÍA FORENSE
Se define como la parte de la Psicología que se desarrolla en el ámbito jurídico específico y en sus instituciones. Se caracteriza por poseer técnicas propias que la hacen en una ciencia auxiliar en el área.
La Psicología Forense se puede situar en el auge del positivismo, en donde la experimentación y la probanza nacen para darle a al ciencia un giro más concreto hacia una realidad que construye.
Resulta interesante cómo los primeros planteamientos del delincuente empiezan con Lombroso y comenta que el delincuente nace con determinadas características bio-psicolosociales, dando paso a un método de segregación. Estos métodos lo utilizaban como prevención del delito, desde la ropa que uno utilizaba hasta las características físicas que no fueran comunes. Hasta Ferri con sus factores climáticos quiso explicar la conducta del hombre. Fueron los primeros intentos por tratar de explicar una realidad que superaba su comprensión.
Los autores explican como llegó la Psicología en los ámbitos médicos y la psicología forense no existía como tal. Llegó la influencia de José Ingenieros a principios del siglo XX aportando conceptos positivistas sobre el criminal. Los cambios en realidad, siguen ocurriendo y el ejercicio de dicha área está limitada, ya que no existía legislación al respecto. En realidad es rol del psicólogo estaba limitado a la consulta que le hacía el juez en casos de lo civil. También estaba supeditado al cuerpo médico forense, sin posibilidad de firmar sus pericias.
Es muy cierto que en sus inicios el quehacer del psicólogo dentro de las instituciones era netamente clínico y en muchos aspectos la privación del recluso y el proceso judicial impedían la acción terapéutica necesaria para ello.
Por ello nace la especialidad en donde le permitirá al psicólogo hablar en un idioma común con otros profesionales en el área, con su discurso y técnicas propias. Esta necesidad de crear un discurso y técnicas debe de ser en el ámbito de este tipo de instituciones y no cometer el error de asemejarlo con una institución hospitalaria y con un método clínico.
Los ámbitos en donde trabaja el psicólogo forense son varios, tales como las cárceles. Replantear al individuo con una patología en sí contra los factores incidentales que lo empujaron al delito, nos permite actuar más atinadamente en lo que el juez puede determinar como sujeto enfermo. El planteamiento del castigo sin delito es un fenómeno frecuente en donde se convierte en doble castigo, privado de su libertad y con cierta enfermedad. Lo paradójico es que no se le libraría hasta no encontrar las motivaciones de su conducta delictiva, en donde resulta irónico pensar que si no encuentran tal factor no me liberan, a pesar de que nunca cometí nada.
Otro ámbito es en lo policial, ya que idealmente debería de ser una institución preventiva del delito, lo cual no lo es. El actuar del psicólogo es en la intervención sobre la prevención de conductas más graves en su cuadro patológico. Casos interesantes resultan los drogadictos, en donde hace poco se le consideraba como delincuente por el hecho de ingerir droga.
Los autores opinan que no se confunde este campo con la Criminología, ya que consideran que es un ámbito que no se constituye como ciencia. En realidad las ciencias forenses necesitan unas de otras para poder perfeccionarse.
EJERCICIO PROFESIONAL DEL PSICÓLOGO
Resulta interesante cómo la psicología llega a Argentina y se encuentra reservada para los médicos que no poseían ninguna formación en el área. Además surge también el ámbito de la psiquiatría y entra en conflicto con la Psicología cuando se ven inmersos en el mismo campo. Es deprimente observar como al inicio el ejercicio profesional de la Psicología se limitaba a ser auxiliares de la medicina.
El Psicólogo desarrollaba la profesión en la práctica hospitalaria y privada bajo las órdenes y estricto control médico. Varias modificaciones se han ido implantando a lo largo de los años, pero en algunos aspectos se sigue manteniendo.
El campo de especialidad del psicólogo forense no aparece hasta fecha muy reciente. El posgrado en criminología en la UBA era accesible para abogados, médicos e incluso odontólogos, pero para los psicólogos era vedado. En el ámbito judicial, estaba limitada la participación del psicólogo a la voluntad de algunos jueces para pedirnos consejo. Muy diferente resulta con el cuerpo médico forense, en donde exige ley al respecto. No resulta extraño que ginecólogos terminen determinando el estado psíquico de un sujeto o su peligrosidad sin formación al respecto.
Afortunadamente la situación cambió cuando se publicó en Argentina la ley del ejercicio profesional de la Psicología, en donde legisla el quehacer del psicólogo y le permite realizar un sinnúmero de ejercicios ante la sociedad. Se podrá ejercer la profesión quienes posean del título de psicólogo habilitante reconocido. Prohíbe prestar firmas o nombres a terceros, realizar diagnósticos, aconsejar sobre la internación en establecimientos públicos o privados a aquellas personas que atiendan y que por su trastorno signifiquen peligro para sí o para terceros. Un logro importante es el reconocimiento legal de la preparación y facultad del psicólogo para la práctica de la psicoterapia, lo cual se hacía en hospitales.
Lamentablemente existe mucha competencia y la creencia de que el otro nos quita nuestro trabajo es parte del diario pensar en muchas culturas. Es muy cierto que existe mayor incidencia de psicólogos a ejercer clínica que a otras áreas, por tanto se requiere mayor número que se inserte en otras. En el área laboral, muchas veces es abordado el campo por administradores, en el área educacional por educadores. Es necesario por ello que se inserte en el área laboral, institucional, en la docencia. La oferta excede la demanda en el área clínica, pero en otras se necesita mucho profesional que incursione para evitar que otros nos ganen el campo. Resulta muy cierto también que el psicólogo laboral es mejor renumerado que otros y que las universidades nos capacitan de manera excesiva en el área clínica, dejando otras áreas con un gran vacío de formación.
Por ello es necesario abrir campos, especialidades y permitir una mayor cobertura en otras áreas necesarias para resolver las necesidades en campos que lo requieren, mejorando nuestra calidad de vida.
Psi. Humberto Aguilera
BIBLIOGRAFÍA
Varela, Osvaldo H. y otros. Psicología Forense. Consideraciones sobre temáticas centrales. Abeledo-Perrot. Argentina, 1987
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